lunes, 25 de febrero de 2008

Con la venia y con el debido respeto

Con la venia. Así comienza todo abogado sus intervenciones en juicio. Es una expresión de respeto al Juez y a todos los presentes en la sala de vistas. En las vistas judiciales son muy contados los casos en los que las partes no guardan la debida compostura, el reconocimiento al contrario, a los testigos, a los peritos... Un respeto que hoy día, creo que todos los ciudadanos echamos mucho el falta entre los políticos.
Allá por el año 1990 comencé mi exploración en el mundo periodísitico de la mano de Pepe Joly Palomino a quien un común amigo nos presentó. El, director, entonces, de Diario de Cádiz quería alguien que le coordinara las información marítima que saliera en ese rotativo a partir del abandono de la edición sábana que hasta entonces se venía publicando.
Desde esa fecha y hasta hace muy poco aprendí a unir palabras y a colocarlas convenienemente en un texto que pudiera ser leído, que pudiera ser aceptado lingüísticamente y que contuviera unas expresiones perfectamente aceptadas.

Mamé de hombres y mujeres que más saben que yo; de algunos que fueron amigos luego como Antonio Rivera, tríste y prontamente fallecido; de plumillas como Jorge Bezares, Juan José Tellez, Pepe Monforte, Carmen Morillo, Emilio López, Montserrat Barreiro, José Antonio Hidalgo, y tantos otros que la lista sería interminable. Una generación de periodistas de tal valía que, estoy convencido, el Diario de Cádiz nunca podrá tener otra mejor.

Aprendí en ese Diario a querer la noticia, a amar la información veraz por encima de todo; aprendí del trato cordial y humano que había con los dueños de la cabecera; de codearme con los políticos, unos de mayor rango que otro; aprendí del poder económico, y del sindical. Aprendí de los hombres y mujeres de la mar, de tanta gente...

De todos ellos saqué y es mi primera regla ante todos los aspectos de la vida que el respeto es una de las cosas más importantes de nuestro actuar. El respeto por el adversario, por el contrario, por quien no guarda las mismas ideas, sean personales, profesionales o políticas y defiende otras distintas, dispares, antagónicas a veces. En suma, de libertad por encima de todo.

De saber escuchar se aprende más que de mucho hablar.

Hecho de menos ese debido respeto: en la prensa todos los días contrincantes políticos se afanan por menospreciar al otro, uno más que otro, a mi modo de ver: ya diré quien. En los juzgados y tribunales, los funcionarios y los jueces pierden los papeles con tal de rebajar a la menor condición posible a abogados, testigos, peritos y no digamos ya a los imputados, a los que parece que, de inicio, ya se les ha condenado.

No sólo en plena campaña electoral, los pólíticos deben dar ejemplo, sino en el día a día, son ellos los que los ciudadanos ven y si un gobernante cualquiera, como el presidente de Francia, se permite el lujo de llamar a uno de sus ciudadanos "pobre imbécil", que no harán los demás al escucharle a él despreciar a uno de los suyos en el Estado de la Igualdad, Libertad y Fraternidad.

Seamos serios, hagan política señores, pero con respeto; respetenme a mi, a todos los ciudadanos porque yo así les respeto. Sirva esta primera entrega, de presentación de este Blog. Ya n os iremos conociendo.